Beneficios del Aprendizaje Colaborativo

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El aprendizaje cooperativo es el tema más investigado en innovación educativa del último tiempo.

Cientos de investigaciones han demostrado que el aprendizaje cooperativo tiene un impacto positivo en el clima de aula, la autoestima de los estudiantes, la empatía, el locus de control interno, la habilidad para cumplir un rol, el tiempo en la tarea, la atención, la aceptación de todos los estudiantes y el gusto por el colegio y el aprendizaje.

Muchas investigaciones han estudiado los efectos del aprendizaje cooperativo en el desempeño académico, actitudes y compromiso con el aprendizaje. Las investigaciones científicas y los docentes han llegado a los mismos resultados; el aprendizaje cooperativo muestra un marcado aumento en las siguientes áreas:

  • Mejora de los resultados académicos
  • Reducción de la desigualdad entre los estudiantes
  • Mejora de las relaciones interpersonales.
  • Desarrollo de habilidades sociales.

Existe evidencia de que el entrenamiento en trabajo colaborativo promueve el involucramiento de los estudiantes en la escuela ya que facilita la integración social, al ofrecer oportunidades para que los niños se conecten y aprendan unos de otros. De este modo, se ha planteado que es una metodología ideal para trabajar con grupos diversos.

Un aula es una situación. Si queremos que sea cooperativa, hay que crear situaciones de trabajo cooperativo. En un sistema tradicional de enseñanza funciona el ¡yo, yo, yo!, solamente el alumnado aventajado es el que levanta la mano en clase, la participación es limitada. En un sistema que introduce el trabajo en grupo sin organizar, se reproduce en menor medida la situación anterior, es decir, siempre habrá unos alumnos que serán los líderes del grupo, tomarán la palabra la mayoría de las veces, dirigirán a los demás etc. El sistema que mejor funciona es el del GRUPO ESTRUCTURADO, donde todos los integrantes del grupo tienen diferentes funciones y cumplen con responder una parte de la tarea esencial para que todo el grupo aprenda.

Cuando damos vuelta las sillas en la sala de clases y ponemos a los alumnos a trabajar en grupo, transformamos radicalmente la dinámica de la clase. Los estudiantes que no están motivados de la otra manera, se involucran con el trabajo. Los estudiantes tienen la posibilidad de hacer lo que a ellos más les gusta, interactuar de manera positiva con sus compañeros. Los estudiantes cuentan con sus compañeros para realizar las tareas y reciben constantemente estímulos y ayudas. Se sienten incluidos. Los estudiantes empiezan a formar parte de una comunidad de aprendizaje; empiezan a disfrutar del trabajo y el aprendizaje conjunto. Ven a los profesores como alguien que los ayuda y los guía, un apoyo, no alguien que se para atrás y los evalúa. Los estudiantes que trabajan en equipo se sienten más satisfechos con ellos mismos – no sólo porque respondemos a su necesidad de “sentirse parte”, también porque empiezan a mejorar sus resultados académicos. Y, obviamente, el aprendizaje se vuelve más entretenido, para alumnos y profesores.

Tal vez el aspecto más crucial y más interesante de las técnicas de aprendizaje cooperativo es que se trata de unos métodos que no sólo mejoran las relaciones y las actitudes interraciales e intergrupales y que son muy positivas para los niños con necesidades, sino que también son altamente eficaces para el rendimiento académico de todos los niños. En definitiva,

“la mayor ventaja de los métodos de aprendizaje cooperativo está en la amplia gama de resultados positivos que las investigaciones han encontrado en ellos. Aunque puede haber muchas formas de mejorar las relaciones entre niños de diversos orígenes, o entre alumnos integrados y alumnos de progreso normal, pocas pueden ayudar también a mejorar el rendimiento del alumno. Y aunque ciertamente hay muchas formas de acelerar el aprendizaje del alumno en una o más asignaturas y niveles de edad, pocas se aplican igual de bien en casi todas las asignaturas y niveles de edad; y todavía menos pueden documentar mejoras en el aprendizaje y mostrar también una mejoría en las relaciones sociales, la autonomía, el gusto por el colegio y otros resultados de los niños”[1].

[1] Slavin, R. (1992). Aprendizaje cooperativo, en C. Rogers y P. Kutnich (Eds.) Barcelona: Paidós.

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